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Los funcionarios metrosexuales de Cultura, y el Metro

Por Miriam Ventura


¿Qué fue primero: el Metro con la velocidad de una bala, o los funcionarios metrosexuales del gobierno de Leonel Fernández? Esta entrega viene en selección múltiple. Y, también con cierta dosis de acertijos para el lector…
El metro recién inaugurado en RD, como bala fálica al fin y al cabo, aunque prende por abajo mientras penetra los vecindarios capitalinos más representativos con su carga de logos por arriba, no es la primera calentura. Son los funcionarios metrosexuales, quienes desde puntos estratégicos como la Secretaría de Estado de Cultura, dejaron caer la primera fiebre, debajo de sus sábanas y tras la construcción de nuevos logos…
El primer gran logo le fue encargado a un editor cultural y mentor de intelectuales, quien con más dicha que Miguel Ángel, el de David, tuvo plenos poderes para seleccionar su “team” y material de trabajo.
Una operación doméstica, con cierta aura de verdades y mentiras lo llevaría a reciclar viejos robles y maderos olientes a leche nueva y recina joven. Así, desde el Centro de las Operaciones Culturales de la isla, (La Secretaría de Estado de Cultura) una nueva Era, daba al traste con viejos patrones... No más funcionarios en chancletitas y chacabanas traídas de la Republica Socialista de Cuba.
Un memo dejó constancia de que los funcionarios del editor cultural, hoy Secretario de Estado de Cultura, tenían que andar pulcros, afeitados, con motita en manos, con corbatas de primera clase y, por supuesto bien "acicalados". Conciso y breve el memo rezaba: "Mis funcionarios tienen que vestir traje sastre y andar bien acicalados, nada de jeans ni mangas de camisa".
Si a Miguel Ángel el de David, se le reconoce como padre de la Metrosexualidad, hay que reconocer que el excelente publicista, mentor, hoy Secretario de Estado de Cultura, José Rafael Lantigua, junto a cada uno de sus funcionarios, pasarán a la historia como los precursores del Metrosexualismo Cultural en República Dominicana.

No en vano los funcionarios culturales, de mayor a menor jerarquía, deben afeitarse las barbas, o en suma decorárselas o “ponerlas” presentables. Andan todos acicalados, vestidos con colores no chillones, compran sus corbatas de seda en La Corruña, en la Avenida Tiradentes, en Naco, sus trajes son de Anthony, en La Plaza Central.
El Secretario Lantigua es quien impone la sobriedad en el vestir… y en el lucir, por eso, él usa sus polvitos translucidos, y como apuntaran algunas croniquillas sociales, se depiló aquel bigotito de guardia mocano o a lo “Lucho Gatica”. Su imagen es un ejemplo a seguir, en una Secretaría cultural que cuida las formas más que ninguna otra.
Este cuido se mantienen aun con el vino, bebida etílica que le produce enormes jaquecas al funcionario mentor. Aunque en su casa de veraneo tiene una cata de vinos, bodegas privadas de cuya calidad vinícola se vanagloria. Y, su secretaria más fiel no “dolariza” esfuerzos a instancias de jefe para regalar vinos exquisitos, a algunos de sus funcionarios que se portan bien. Especialmente a aquellos que se dejan bajar línea…
En la Camada Cultural del gobierno, de Fernández, y encabezada por José Rafael Lantigua, todos, se rasuraron los bigotes: Avelino Stanley, Alexis Gómez Rosa (le echaron a perder su barba de profeta), León Felix Batista, Juan Freddy Armando, Cesar Zapata, Pedro Antonio Valdez, el Subsecretario titular de la Camada Cultural, Alexander Santana, así como José Bobadilla y Diómedes Núñez Polanco.
Por supuesto lo propio hizo el Asistente Especial del Jefe de la Camada cultural, un jovencito francamente hermoso, muy “ameno” de perfil casi griego, tez bronceada al estilo mediterráneo; él luce sencillamente exquisito, es un indio lavadito, que más que dominicano parece de la costa sur de Francia; pelo castaño hacia atrás, corte bajito. Que a no ser por su estatura y el escaso volumen de musculatura, sería cual un David para un Miguel Ángel de estos tiempos. Tiempos de funcionarios peladitos y empepillados, amos y señores de la Passarela.
Así, obedeciendo instrucciones al pie de la letra, los funcionarios de cultura del gobierno de Fernández, se maquillan y se empolvan el rostro, a algunos se les nota demasiado, pues se empolvan hasta el cuello, pero, ¡ojo!, que algunos “polvos” compactos son de mala calidad, ¿serán de China?, pues empastan el rostro y se es esclavo de la motita en eventos públicos, donde al correrle el carmín y cuarteársele el “pankay” ofrecen el efecto contrario de la belleza y el acicalamiento casi griego deseado ( pasa con max factor cover girl y otros), no tanto con los productos Clinic o Estée Lauder.
Antes de proseguir con el metrosexismo cultural, dejo constancia de que no es casual que RD ya tenga su modelo cultural metrosexual, pues el Centro de Operaciones de la Camada Cultural, está frente al mar azul, en la edificación de lo que fue el local del Partido Dominicano de Trujillo, y frente al Obelisco, el mayor símbolo fálico de Santo Domingo. Asiste y anda el pueblo montado en el Metro y a ritmo de la cultura metrosexual, como estandarte de los funcionarios de cultura bajo el mando de José Rafael Lantigua.
Asistimos todos a una grandiosa integración entre un pasado folk (tendencias, partidismos, tribunas y revoluciones) que se han querido enterrar vivas en nombre de los nuevos logos, en pro de un postmodernismo futurista, con una orientación hacia los logros sociales, pero unido a intereses particulares de anhelos emotivos, románticos, y hasta eróticos donde coinciden justamente intelectuales de media tinta, gatopardos, los piel cimarra, “pieles suaves” y capas rejuvenecidas a base de humectantes.
Así periodistas también metrosexuales logran su mejor ascenso haciendo las Relaciones Públicas a funcionarios de segunda, tercera, cuarta y quinta jerarquía, formando parte de las tertulias más menuderas, y hasta los hay que escriben libros, crónicas de superación personal, y cartas astrales que conectan a la “gleba” con la nueva realidad dominicana, la del metrosexualismo cultural a ultranza.
Una vez tocada mínimamente la historia moderna local del metrosexismo en RD con todas sus implicaciones de mandonismo, y control hasta en los tonos suaves del vestir de los funcionarios culturales, intento escaparme de La Jaula de las Locas, y de los jardines de geranios y gladiolos que amorosamente se cultivan en los recintos culturales y los gimnasios y canchas de tennis poéticos frecuentados por funcionarios metrosexuales en la Republica Dominicana y allende los mares…
Retornemos en esta antología del metrosexualismo cultural al tema de los logos como recurso, y apoteosis de la conducta metrosexual: La posición estratégica correcta dentro del metrosexualismo cultural es la creación de nuevos logos, que den paso a una postura urbana global, ya sea desde lo erótico, lo conductual, lo jurídico, lo patriótico.

La cultura del logo, sustituye los ideales, manda al paseo a la bandera y el escudo, olvida el legado de quienes dieron su sangre por unos símbolos y por unos cantos de patria. Los funcionarios metrosexuales, crean nuevos logos para sustituir los ya existentes…, sub-utilizan y convierten a Logo, lo emocional patriótico, nombres y figuras que no deben moverse del la memoria histórica del dominicano para desplazarse a la grafía barata en aras de “logalizarla”. Y aquí debería fijarse en la memoria del lector, la francachela de nombrar calles con los nombres de poetas, escritores… otra forma de crear nuevos logos.
De ahí que los mensajes metrosexuales viajen justamente en Metro, no en vano las paradas de este Metro, antes que llevar el nombre de los vecindarios o zonas distritales tal cual la tradición de los Metros de otras ciudades, son identificadas como Mamá Tingó, la Parada, Coronel Caamaño de Denó, o Parada Juan Bosch.
Pero como ocurrió con Miguel Angel, al crear a su esbelto David, en cuyo proceso de procreación cometió el error de no representarle sus órganos sexuales con la circuncisión, por ser judío, la Camada Cultural de RD, y su reguero de funcionarios acicalados y curtidos en la cultura del pedicure, no han tomado en cuenta que más adelante vive gente.
Que la sustitución del Escudo y otros Simbolos que conforman el expectrum de la identidad con la cual ha vivido oficialmente el dominicano, no pueden ser sustituidos por un logo que refiere nuestra historia a un concepto de eslogan publicitario, de pretensiones corporativas, como si la Secretaría de Estado de Cultura fuera una entidad privada.
Dejo de tarea a los críticos, a los contestatarios de otras épocas, a los periodistas no metrosexuados, la tarea de averiguar a qué se debe el sospechoso parecido del logo de la Secretaría de Estado de Cultura con ciertos logos empresariales con asiento en USA, Cable Visión, por ejemplo…
El intento de derribar ciertos logos con otros supuestos –no logos- ha llegado hasta New York. Menos mal que cierto raciocinio impera en el gerente cultural Franklin Gutiérrez, pues aunque cae en la misma acción grotesca de omitir el Escudo Nacional y los Simbolos Patrios en cartas y documentos como parte del Estado Dominicano, crea otra especie de logo-adefesio, para el Comisionado Dominicano de Cultura en USA. Por suerte, el mismo no se parece a los usados por Verizon, Cable Visión u otros grupos empresariales y transnacionales de USA, por lo que ni asomo de demanda por plagio. Y, la mención del Comisionado Gutiérrez se queda como pauta, para la tercera y última de estas entregas, iniciadas con La Nominilla de RD, pare una niñita en NY.